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Cuando doblo esta palabra, lo que me devuelve son unos “ojos”.


     Del griego, 'autós'  “uno mismo” y 'ópsomai', “observar”, significa, por tanto, “ver con los propios ojos". Lejos de lo que significa actualmente esta palabra, vemos que por su etimología griega significa algo bien distinto o, al menos, más genérico.


                 
                  Cuando doblo la palabra ‘dieta’, lo que me devuelve es UNA MANERA DE VIVIR.


Del latín PYRŌPUS, y éste del griego 'πυρωπός', compuesto de ‘πυρ’, “fuego” y ‘ωπός’, “ojo”. 
Eso es un piropo: “fuego en la mirada”.
Sé que muchos de vosotros, dado que mi postura feminista es manifiesta en las redes, habréis pensado que este texto, escrito con tintes de tal movimiento, iba a denostar y a tirar por el suelo este concepto.
E incluso, algunos y algunas -y  aquí hago significativo énfasis en la distinción de género-,  ni siquiera lo querrán leer, motivados por el mismo ‘pre-juicio’.
No. Os voy a defraudar.

'CON-VERSAR'


            Cuando doblo esta palabra, lo que me trae a la mente es una imagen muy personal: dar un “paseo por la Bahía”.

'DE-SEO'


Cuando doblo esta palabra, la figura que me devuelve es una “silla”.

            La palabra deseo viene del latín clásico ‘desidia’, ociosidad, pereza, cuya raíz está en el verbo ‘desidere’, permanecer sentado, que se compone del prefijo ‘de-‘ y el verbo ‘sedere’, estar sentado. 

'Aurea Mediocritas' y la montaña de los mediocres




     Cuando doblo la palabra 'mediocridad', la figura que me devuelve es la de una montaña...

     Siempre me gustó la palabra 'mediocritas', me sonaba bien... Y si, además, iba acompañada de 'dorada' (aurea), algo bueno tenía que designar. 

'MAGN-ANIMA'



            Cuando doblo esta palabra, lo que me devuelve no tiene figura porque es un ALMA GRANDE.

            Del latín ‘magna’, grande, y ‘anima’,

La conjuRación de los verbos

    


I. "La conjuRación"           

     Hubo un momento en el mundo de las palabras en que, sintiéndose incomprendidas, vieron la necesidad de unirse y se rebelaron.
     Poco a poco

'SERE-NIDAD'


           
            ‘Serenus’sin nubes, despejado, puro, contiene el étimo latino ‘serus’, que significaba tarde-noche.

            Cuando doblo esta palabra, lo que me devuelve es una noche pura y sin nubes.

E-SPÍR-ITU




           
            Cuando doblo esta palabra, es un soplo de aire lo que me devuelve.

“¡Qué ‘a-gobio’, de nuevo al ‘tr-abajo’!”


          Cuando doblo estas palabras, me devuelven una joroba y un aparato de tortura. Muy tormentoso, pero no menos esclarecedor.

HUM-ILDAD




            Cuando doblo esta palabra, la figura que me devuelve es la tierra que piso.

CAST-IGAR Y SACRI-FICAR


           

            Cuando doblo estas palabras, lo que obtengo son dos términos que han sido desafortunadamente ‘maltratados’.

PER-SONA










           Cuando doblo esta palabra, la figura que me devuelve es una máscara antigua griega o romana.

Los regalos envueltos en papel de estraza



            Hay regalos que la Vida te da, que son fácilmente reconocibles por su envoltorio: momentos de felicidad y bienestar. Los vives.

            Hay momentos de infelicidad, malestar, duelos... que recibimos de la Vida como un castigo. Los sobrevives.

La 'se-ducción' de la vanidad





“La vanidad, definitivamente mi pecado favorito”


         Con esta sentencia pronunciada por Al Pacino, interpretando al mismo Lucifer, termina la película “Pacto con el diablo” (1997).
No vengo a comentar la peli (una de mis grandes pasiones), sino a reflexionar sobre el concepto de tal pecado.